El ejercicio físico en personas mayores y dependientes es clave para retrasar el deterioro funcional y mejorar su bienestar. Para los cuidadores, es fundamental adaptar las rutinas a las capacidades de cada persona y priorizar en todo momento la propia ergonomía y prevención de lesiones.
1. Cuidados para el paciente o familiar
Adaptación y progresión: comience con entrenamientos suaves y aumente la intensidad o duración de forma gradual. Adapte el ejercicio a las patologías previas (artrosis, problemas cardíacos).
Entrenamiento integral: una rutina completa debe combinar ejercicios aeróbicos (caminatas cortas, baile adaptado), fuerza, equilibrio y flexibilidad para prevenir caídas.
Movilidad en cama o silla: en personas encamadas, realice movilizaciones pasivas muy lentas, controlando las articulaciones y sin forzar nunca los músculos contraídos.
Hidratación y ambiente: asegure una temperatura agradable en el espacio, buena ventilación y ofrezca agua regularmente.
2. Ergonomía y Prevención para el Cuidador
Cuide su propia espalda: al movilizar a una persona, mantenga una base de soporte amplia con las piernas, doble las rodillas y mantenga la espalda recta.
Evite tirones: mantenga siempre a la persona lo más pegada posible a su cuerpo al levantarla o moverla, evitando movimientos de cintura bruscos.
Lecturas recomendadas:
Ejercicio en adultos y mayores (Lluís Segarra Molins)
La importancia del ejercicio en las personas mayores (Blog QuirónSalud)
Los 10 mejores ejercicios de fuerza para hacer en casa sin material
Vídeos recomendados:
Gimnasia para Personas Mayores